
Si no existieras inventaría las conversaciones en el coche, los silencios que lo dicen todo, las cervezas en una terraza.
Inventaría también las miradas, los abrazos, los besos en la nariz y los pies fríos.
Inventaría, al fin y al cabo, lo que eres y lo que has conseguido que yo sea.
Porque si no existieras... yo te inventaría.
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